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	<title>Reflexionar &#8211; Henry Molina</title>
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	<description>Portal de Luis Henry Molina</description>
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	<title>Reflexionar &#8211; Henry Molina</title>
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		<title>El juramento del siglo XXI</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 23:27:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
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					<description><![CDATA[Los títulos acreditan conocimientos. Los juramentos comprometen una vida. El próximo jueves, una nueva generación de abogadas y abogados prestará juramento ante el Pleno de la Suprema Corte de Justicia. Será una ceremonia breve: unas palabras pronunciadas con solemnidad, una mano levantada, un compromiso asumido públicamente… hay actos que duran apenas unos segundos y obligan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Los títulos acreditan conocimientos. Los juramentos comprometen una vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo jueves, una <strong>nueva generación de abogadas y abogados</strong> prestará juramento ante el <strong>Pleno de la Suprema Corte de Justicia. Será una cer</strong>emonia breve: unas palabras pronunciadas con solemnidad, una mano levantada, un compromiso asumido públicamente… <strong>hay actos que duran apenas unos segundos y obligan durante toda una vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ese es el verdadero significado del juramento</strong>. Desde ese instante, el ejercicio del Derecho deja de ser únicamente una profesión para convertirse en una <strong>responsabilidad pública.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La sociedad entrega a los abogados algo más valioso que un caso:</strong> les confía su libertad, su patrimonio, sus conflictos familiares, sus proyectos y, muchas veces, sus mayores temores. Por eso, la abogacía consiste en defender intereses legítimos y, sobre todo, en hacer posible la convivencia dentro de la ley. <strong>Cada juramento fortalece la confianza pública en el Estado de Derecho.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La audiencia solemne del próximo jueves estará dedicada al magistrado Amadeo Modesto Julián Cedano. Su trayectoria representa mucho más que una carrera ejemplar: representa el puente entre dos generaciones de juristas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando inició su ejercicio profesional, el trabajo jurídico transcurría entre expedientes físicos, bibliotecas y el estudio paciente de los códigos. <strong>Quienes hoy ingresan a la profesión lo hacen en un tiempo de expedientes digitales, audiencias virtuales, firma electrónica e inteligencia artificial.</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Las herramientas evolucionan. Los principios permanecen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Durante siglos, el prestigio del abogado descansó, en buena medida, sobre el acceso privilegiado al conocimiento jurídico</strong>. Esa realidad está cambiando. La información será cada vez más abundante y accesible. El verdadero valor diferencial será el criterio para interpretarla, la prudencia para aplicarla y la integridad para responder por sus consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>inteligencia artificial podrá</strong> <strong>localizar precedentes, analizar normas, comparar contratos y elaborar borradores con una velocidad extraordinaria.</strong> <strong>Pero el juramento pertenece a la persona. </strong>La responsabilidad moral corresponde a quien decide. <strong>Y el honor acompaña únicame</strong>nte a quien firma.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cuanto más poderosa sea la tecnología, más imprescindible será el criterio humano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ese será, probablemente, el gran desafío ético de esta generación: </strong>utilizar herramientas cada vez más capaces preservando aquello que las hace legítimas: <strong>la verdad, la independencia, el debido proceso y la dignidad de las personas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La justicia existe para resolver conflictos y, sobre todo, para hacer posible la confianza:</strong> la confianza de que la ley estará por encima de la fuerza; de que quien ejerce poder deberá responder por sus decisiones; de que toda persona será escuchada antes de ser juzgada; de que la dignidad humana será reconocida con independencia de la riqueza, la influencia o la posición social.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Cada sentencia resuelve un caso. Cada abogado íntegro fortalece una institución. Cada actuación ética consolida la confianza pública. Allí donde la confianza crece, también se fortalece la democracia.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vivimos una época en la que la velocidad suele confundirse con el progreso y la visibilidad con el prestigio. </strong>Y, aun en medio de esa transformación, las instituciones siguen edificándose mediante el estudio, la prudencia, la independencia y el servicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, <strong>el mejor homenaje que podemos rendir al magistrado Amadeo Julián </strong>trasciende el reconocimiento de su trayectoria. <strong>Consiste en recordar que las generaciones son juzgadas por los principios que preservan cuando cambian las herramientas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El próximo jueves veremos unas manos levantarse durante apenas unos segundos. </strong>Parecerá un gesto sencillo. En realidad, inaugura una responsabilidad para toda la vida. <strong>En ese instante comenzará una promesa que deberá renovarse cada día</strong>, en cada consulta, en cada escrito, en cada audiencia y en cada decisión profesional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Porque los juramentos comienzan cuando se pronuncian y se honran cada día con la vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá, al final de una vida profesional, la mayor aspiración de un abogado pueda resumirse en una sola frase: <strong>“las personas confiaron un poco más en la justicia gracias a mi ejercicio responsable del Derecho”.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">LISTÍN DIARIO</a></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260727/juramento-siglo-xxi_915426.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260727/juramento-siglo-xxi_915426.html"> El juramento del siglo XXI</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La toga al servicio de la República</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2026 23:16:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJ]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSupremaCortedeJusticia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[El ingreso de nuevos jueces y juezas a la carrera judicial es un acto que renueva la promesa que sostiene al Poder Judicial: administrar justicia para garantizar derechos, tutelar libertades y ofrecer a cada persona un espacio donde la razón, la humanidad y el derecho prevalezcan. El pasado 15 de julio, quince juristas dominicanos asumieron [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El ingreso de <strong>nuevos jueces y juezas</strong> a la <strong>carrera judicial</strong> es un acto que renueva la promesa que sostiene al <strong>Poder Judicial:</strong> administrar justicia para garantizar derechos, tutelar libertades y ofrecer a cada persona un espacio donde<strong> la razón, la humanidad y el derecho prevalezcan.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 15 de julio, quince juristas dominicanos asumieron formalmente esa responsabilidad. <strong>Detrás de cada designación hay esfuerzo, mérito, formación y una historia muy humana. </strong>Pero también hay algo más esencial: la confianza que la República deposita en quienes, desde ahora, tendrán en sus manos l<strong>a libertad, el patrimonio, el honor y el futuro de muchas personas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>carrera judicial dominicana</strong> descansa sobre una arquitectura institucional <strong>construida para proteger la independencia judicial.</strong> La reforma constitucional de <strong>1994</strong> otorgó al<strong> Poder Judicial</strong> la facultad de designar sus jueces. Luego, la Constitución de 2010 consolidó el papel de la <strong><a href="https://enj.org/" data-type="link" data-id="https://enj.org/">Escuela Nacional de la Judicatura</a></strong> como parte esencial del sistema de ingreso y formación. No se trata de formalidades. <strong>El concurso público, la formación especializada y el mérito son garantías concretas para la ciudadanía.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La independencia judicial no es un privilegio del juez. Es un derecho de las personas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="wp-block-paragraph">Significa que <strong>quien acude a un tribunal debe poder confiar en que será escuchado sin favoritismos, sin presiones externas y sin que importen su origen, sus recursos, su posición social o el ruido que pudiera rodear su caso. Ante el juez, todos deben ser iguales.</strong> Esa igualdad no puede quedarse en el lenguaje de la Constitución; debe sentirse en cada audiencia, en cada trato y en cada sentencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso la toga tiene un significado tan profundo</strong>. No es un ornamento ni una pieza ceremonial. Es un recordatorio permanente de que quien la viste debe subordinar sus opiniones, sus temores, sus simpatías y sus sesgos personales a la Constitución, la ley y la conciencia. <strong>La toga exige igualdad, neutralidad y responsabilidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Neutralidad no significa indiferencia.<strong> Un juez imparcial no es un juez distante del sufrimiento humano. </strong>Al contrario, debe comprender la realidad que existe detrás de cada expediente. <strong>Detrás de un caso hay una vida detenida, una familia en incertidumbre, una persona que busca amparo, una comunidad que espera una respuesta legítima.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Durante años hemos insistido en que una justicia lenta pierde el derecho a su nombre.</strong> La mora judicial no es un problema estadístico; es tiempo de vida perdido. Por eso, <strong>cada nuevo juez y cada nueva jueza se incorporan también a una gran causa nacional</strong>: <strong>consolidar una justicia pronta, cercana, comprensible y al día.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>justicia del futuro</strong> es más que tecnología, infraestructura o nuevos procesos. <strong>Se construye, sobre todo, con una cultura judicial capaz de escuchar mejor, decidir con prudencia y explicar con claridad. </strong>La pedagogía de la justicia es hoy una responsabilidad institucional. Una ciudadanía que comprende el valor del debido proceso y de la independencia judicial está mejor preparada para defender el <strong>Estado de derecho.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es también el sentido del <strong>plan <a href="https://www.justiciadelfuturo2034.do/">Justicia del Futuro 2034.</a></strong> Hay que ir al territorio, escuchar a jueces y servidores judiciales, conocer las necesidades reales de cada comunidad y mejorar desde la experiencia cotidiana del servicio. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La justicia debe aprender de quienes la hacen posible todos los días.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="wp-block-paragraph">El respeto a la investidura judicial no se impone. Se gana con sentencias sólidas, con templanza en las audiencias, con trato digno y con rectitud en la vida pública y privada. <strong>La autoridad que verdaderamente importa no nace del cargo, sino de la confianza que inspira quien lo ejerce.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A quienes el pasado miércoles <strong>ingresaron a la carrera judicial les corresponde honrar esa confianza</strong>. Espero que cada ciudadano que entre a su tribunal pueda sentir que ha llegado a un lugar donde será escuchado con respeto, <strong>donde las razones importan y donde la dignidad humana ocupa el centro.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Porque juzgar va más allá de administrar expedientes. </strong>Es <strong>servir a la República </strong>desde una de sus responsabilidades más altas: <strong>hacer que la justicia sea, para cada persona, una experiencia de protección, equilibrio y humanidad.</strong></p>
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		<title>La cultura constitucional sostiene la democracia</title>
		<link>https://old.henrymolina.com.do/la-cultura-constitucional-sostiene-la-democracia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 18:35:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[Sin Categoria]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[Cohesión Social]]></category>
		<category><![CDATA[Estado constitucional]]></category>
		<category><![CDATA[La cultura constitucional sostiene la democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[La libertad sólo perdura cuando las instituciones, las costumbres y el Estado de derecho se sostienen mutuamente. Hace doscientos cincuenta años nació una gran nación.&#160;Lo que convirtió a Estados Unidos en una referencia del constitucionalismo moderno no fue únicamente su independencia, sino la convicción de que incluso el poder nacido de las mayorías debía encontrar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>La libertad sólo perdura cuando las instituciones, las costumbres y el Estado de derecho se sostienen mutuamente.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace doscientos cincuenta años nació una gran nación.&nbsp;<strong>Lo que convirtió a Estados Unidos en una referencia del constitucionalismo moderno no fue únicamente su independencia, sino la convicción de que incluso el poder nacido de las mayorías debía encontrar límites en el derecho.</strong>&nbsp;Esa es la gran lección que Alexis de Tocqueville descubrió al recorrerlo en 1831 y que hoy, en medio de una inusual polarización política, recobra vigencia.<br><br>Tocqueville llegó a Estados Unidos para estudiar su sistema penitenciario.&nbsp;Sin embargo, tras visitar 17 estados en nueve meses, comprendió que su verdadera singularidad descansaba en la responsabilidad cívica de sus ciudadanos y en una compleja arquitectura institucional y cultural,&nbsp;<strong>integrada por jueces independientes y una firme confianza en su Estado de derecho</strong>.<br><br>Su intuición se convirtió en una de las contribuciones más importantes al pensamiento constitucional moderno, porque centró la conversación en una pregunta fundamental: <strong>¿quién le recuerda a los gobernantes que existen límites que ni siquiera las mayorías pueden traspasar?</strong><br><strong><br>Ese es el debate permanente entre dos concepciones de la democracia:</strong><br><br><strong>1</strong>. La concepción plebiscitaria según la cual el mandato electoral constituye la fuente casi exclusiva de legitimidad política y la voluntad mayoritaria debe prevalecer con el menor número posible de restricciones institucionales; y</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2</strong>. La democracia constitucional, que plantea la necesidad de una separación de funciones que puedan establecer límites al poder. Según esta concepción <strong>si un Estado no cuenta con instituciones fuertes y jueces independientes, la Constitución termina convirtiéndose en un texto sin fuerza normativa.<br><br></strong>La legitimidad de los tribunales no proviene de coincidir con las mayorías ni de enfrentarlas sistemáticamente, sino de aplicar la Constitución y la ley con independencia e imparcialidad. En este sentido se expresó el <em>Chief Justice</em> de Estados Unidos,<strong> John Roberts,</strong> al recordar a la nación que no existen <em>“jueces de Obama o jueces de Trump”</em>, sino jueces llamados a decidir conforme al derecho. Esta no es una defensa corporativa del Poder Judicial; es una defensa de la arquitectura constitucional que hace posible la convivencia democrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tocqueville, al estudiar el sistema estadounidense, observó que los jueces poseían un inmenso poder político, pero se percató del mecanismo que impedía convertir ese poder en una forma de gobierno judicial:&nbsp;<strong>Los jueces no podían actuar por iniciativa propia ni revisar abstractamente las decisiones del legislador, sólo podían pronunciarse cuando un caso concreto llegaba ante ellos (y dentro de sus límites)</strong>. Esa autocontención es la fuente de su legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El juez disciplina al poder político para que prevalezca la Constitución y la ley. </strong>Por eso Tocqueville afirmaba que la facultad de declarar inaplicable una ley incompatible con la Constitución constituía una de las barreras más poderosas jamás levantadas contra la tiranía de las mayorías.<br></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Pero su principal hallazgo fue reconocer que la independencia judicial depende también de una cultura política.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Depende de ciudadanos capaces de aceptar que un juez pueda “<strong>decir no</strong>” al poder cuando la Constitución y la ley así lo manden, y de jueces conscientes de que la autoridad moral de sus decisiones se construye por la calidad de sus argumentos y por la prudencia con que ejercen su función.<br><br>En ese contexto, la independencia judicial suele confundirse con un privilegio corporativo o con un obstáculo para la voluntad popular. <strong>La independencia judicial no busca proteger a los jueces, sino a los ciudadanos y al propio Estado de Derecho. </strong>Protege especialmente a quienes un día necesitarán que un tribunal sea capaz de aplicar la Constitución y la ley incluso cuando resulte impopular.</p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La fortaleza de un Estado constitucional nunca se mide cuando los tribunales confirman las decisiones del poder. Se mide cuando tienen la serenidad y la independencia necesarias para limitarlo.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, Tocqueville fue todavía más lejos. Comprendió que la libertad política no se sostiene únicamente por el diseño de las instituciones, sino por las costumbres que las hacen posibles.<br><br>Y esta es, desde mi visión, la verdadera lección que deja el 250 aniversario de la independencia estadounidense. No afirmamos que la norteamericana sea una democracia perfecta. Tampoco se trata de idealizar a su Poder Judicial. <strong>La Constitución ordena la política; los jueces preservan su integridad; pero son las costumbres constitucionales de una sociedad las que terminan sosteniendo tanto a la democracia como a sus instituciones.<br><br></strong>Una democracia sin jueces independientes puede conservar elecciones. Puede conservar gobiernos elegidos. Puede incluso conservar constituciones escritas. <strong>Pero puede perder algo más valioso: la confianza de los ciudadanos en que el derecho es más fuerte que el poder. Y cuando una sociedad deja de creer la democracia comienza a perder su libertad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las constituciones crean instituciones, pero la cultura constitucional las mantiene vivas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">LISTÍN DIARIO</a>:</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260713/cultura-constitucional_913561.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260713/cultura-constitucional_913561.html">La cultura constitucional sostiene la democracia </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Liderazgo sano, instituciones y personas</title>
		<link>https://old.henrymolina.com.do/liderazgo-sano-instituciones-y-personas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 13:55:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[Dianne Bisonó]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Liderazgo sano]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[Reflexiones a propósito de una entrevista a la psicóloga clínica Dianne Bisonó En una cultura que suele asociar el liderazgo con la capacidad de resistir más, trabajar más y asumir más responsabilidades (la sociedad del cansancio, en palabras de Byung-Chul Han) resulta refrescante encontrar voces que invitan a mirar el fenómeno desde otra perspectiva. Recientemente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Reflexiones a propósito de una entrevista </strong>a la psicóloga clínica Dianne Bisonó</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una cultura que suele asociar el <strong>liderazgo</strong> con la capacidad de resistir más, trabajar más y asumir más responsabilidades <strong>(la sociedad del cansancio, en palabras de Byung-Chul Han)</strong> resulta refrescante encontrar <strong>voces que invitan a mirar el fenómeno desde otra perspectiva.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente leí la entrevista<strong> La terapia del liderazgo (sano)</strong>, realizada por <strong>Natalia Nachón</strong> a la psicóloga clínica <strong><a href="https://www.instagram.com/lic.diannebisono/?hl=es" data-type="link" data-id="https://www.instagram.com/lic.diannebisono/?hl=es">Dianne Bisonó</a> </strong>y publicada en <strong>Santo Domingo Times (mayo-junio de 2026)</strong>. En ella, <strong>Bisonó</strong> reflexiona sobre los<strong> costos emocionales del liderazgo,</strong> especialmente cuando este <strong>se ejerce desde el control, la necesidad de ser indispensable o la incapacidad de establecer límites. </strong>Mientras avanzaba en la lectura, no podía evitar <strong>relacionar</strong> muchas de sus <strong>ideas</strong> con los <strong>desafíos que acompañan los procesos de transformación institucional </strong>y, particularmente, <strong>con la experiencia de quienes tenemos la responsabilidad de servir desde organizaciones públicas.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El liderazgo no consiste en sostenerlo todo</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Quizás una de las ideas más provocadoras de la entrevista es que <strong>el desgaste comienza cuando una persona asume responsabilidades que no le corresponden.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En las organizaciones públicas existe con frecuencia la tentación de <strong>convertir al líder en el centro de todas las decisiones, de todos los conflictos y de todas las soluciones.</strong> A primera vista puede parecer una <strong>demostración de compromiso. </strong>Sin embargo, con el tiempo <strong>genera dependencia, reduce la iniciativa de los equipos y termina debilitando la institución.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las organizaciones sólidas no se construyen alrededor de una persona. </strong>Se construyen alrededor de <strong>equipos, capacidades, procesos y principios compartidos.</strong> Un <strong>sistema fuerte no necesita héroes permanentes; </strong>necesita personas que c<strong>omprendan la misión institucional, la hagan propia y contribuyan a ella desde el ámbito de sus responsabilidades.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Conducir no es controlar</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dianne Bisonó</strong> advierte que <strong>muchos líderes terminan emocionalmente agotados</strong> porque <strong>intentan controlarlo todo.</strong> Esta observación tiene especial relevancia <strong>para quienes dirigimos instituciones complejas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial</a></strong>, por ejemplo, la <strong>independencia de jueces y juezas </strong>constituye una condición esencial para garantizar los derechos de las personas. Esa <strong>independencia</strong> exige que <strong>quienes ejercemos funciones de dirección creemos las condiciones adecuadas para el trabajo, definamos objetivos, fortalezcamos capacidades y generemos confianza.</strong> No corresponde dirigir las decisiones que la <strong>Constitución</strong> y la <strong>ley</strong> reservan a cada juez; <strong>corresponde fortalecer la institución</strong> para que esas decisiones puedan adoptarse con autonomía, responsabilidad y apego al derecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Conducir</strong> una <strong>organización</strong> compleja <strong>supone</strong>, precisamente, <strong>desarrollar personas e instituciones capaces de actuar con responsabilidad. La confianza no sustituye la exigencia; la hace posible.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El verdadero liderazgo desarrolla a otros</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Otra de las ideas centrales de la entrevista es que el<strong> liderazgo sano</strong> permite que otros <strong>desarrollen su potencial.</strong> <strong>Yo añadiría que esa es una de sus principales responsabilidades.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda transformación institucional plantea una pregunta decisiva: <strong>¿estamos concentrando capacidades o las estamos expandiendo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con frecuencia <strong>medimos el liderazgo por la cantidad de problemas que una persona resuelve.</strong> Sin embargo,<strong> la madurez de una organización</strong> comienza a hacerse visible cuando sus integrantes desarrollan las capacidades necesarias para <strong>asumir responsabilidades, tomar decisiones y contribuir activamente al propósito común.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>liderazgo</strong> deja entonces de ser una acumulación de poder para convertirse en una <strong>construcción permanente de capacidades colectivas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots"/>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El éxito institucional también tiene límites humanos</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Entre las frases más memorables de la entrevista destaca una que merece permanecer con nosotros: <strong><em>“No existe éxito real si en el proceso me destruyo o destruyo a los demás.”</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las instituciones necesitan resultados, metas cumplidas, productividad y capacidad de respuesta</strong>. Todo ello forma parte de una <strong>gestión responsable.</strong> Pero existe otra dimensión, menos visible y no por ello menos importante. <strong>Cuando los resultados se obtienen a costa del agotamiento permanente de las personas</strong>, el costo termina manifestándose en la <strong>pérdida de motivación, el deterioro del clima organizacional y el debilitamiento de la confianza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La sostenibilidad de una institución depende tanto de <strong>los resultados que alcanza</strong> como de <strong>la salud de quienes los hacen posibles.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>El liderazgo comienza por uno mismo</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Quizás la enseñanza más profunda de esta conversación sea que <strong>el liderazgo comienza mucho antes de dirigir a otros. Comienza por la capacidad de gobernarse a uno mismo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <strong>antiguos</strong> <strong>griegos</strong> llamaban <strong>enkrateia</strong> a esa <strong>virtud: el dominio de sí.</strong> San Agustín recordaba que nadie puede ordenar correctamente la ciudad si antes no procura ordenar su propia alma. Ambas ideas siguen teniendo una extraordinaria vigencia para quienes ejercemos responsabilidades públicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, <strong>el liderazgo más valioso no es el que convierte a una persona en indispensable.</strong> Es el que <strong>fortalece a las instituciones para que puedan cumplir su misión más allá de quienes circunstancialmente las dirigen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese <strong>liderazgo</strong> <strong>desarrolla</strong> <strong>personas</strong> antes que <strong>dependencias</strong>, construye <strong>confianza</strong> antes que <strong>protagonismo</strong>, fortalece <strong>instituciones</strong> antes que figuras <strong>individuales</strong>. Quizás esa sea también <strong>una de las formas más altas de servicio público.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Inspirado en:</strong><a href="https://santodomingotimes.com/2026/06/09/la-terapia-del-liderazgo-sano/" data-type="link" data-id="https://santodomingotimes.com/2026/06/09/la-terapia-del-liderazgo-sano/"><strong> </strong><em>Dianne Bisonó, entrevista “La terapia del liderazgo (sano)”, realizada por Natalia Nachón y publicada en Santo Domingo Times, edición mayo-junio de 2026</em>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Aprendizajes que generan futuro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2026 13:05:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJyCPJ]]></category>
		<category><![CDATA[Mesas de Gestión Participativa]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay experiencias que creemos haber dejado atrás con la juventud. Cambian los escenarios, las responsabilidades y las circunstancias, pero al mirar la vida en retrospectiva descubrimos que muchas de las convicciones que nos orientan nacieron en aquellos años en que comenzamos a descubrir quiénes éramos y qué clase de personas queríamos ser. En mi caso, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay experiencias que creemos haber dejado atrás con la juventud. <strong>Cambian los escenarios, las responsabilidades y las circunstancias</strong>, pero al mirar la vida en retrospectiva descubrimos que <strong>muchas de las convicciones que nos orientan </strong>nacieron en aquellos años <strong>en que comenzamos a descubrir quiénes éramos y qué clase de personas queríamos ser.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi caso, una de esas experiencias fue el <strong>Movimiento Estudiantil de Concientización (MEC)</strong>, una organización creada para <strong>acompañar a una juventud inquieta, ávida de conocimiento y con el deseo de transformar la realidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para entender lo que significó el</strong> <strong>MEC</strong> para mí es necesario remontarse a una historia anterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El padre Fernando de Arango, S.J.,</strong> fundador y asesor del <strong>MEC</strong>, había sido antes asesor de la <strong>Juventud Obrera Católica (JOC)</strong>, una de las experiencias más influyentes en la formación de líderes socialcristianos del siglo XX. Allí conoció a <strong>mi padre,</strong> quien participó activamente en ese movimiento y luego fue cofundador de la <strong>Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC)</strong>, organización en la que el <strong>padre Arango </strong>también acompañó procesos de formación.</p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Décadas después, el mismo sacerdote que orientó a mi padre se convertió en mi acompañante espiritual. Con el tiempo comprendí que no fue una coincidencia, sino una continuidad entre generaciones.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">El <strong>padre Fernando de Arango</strong> no solo fundó un movimiento estudiantil. Construyó una escuela de formación humana inspirada en la tradición de la <strong>JOC</strong>, <strong>enriquecida por la espiritualidad ignaciana y adaptada a la realidad dominicana</strong>. Su propósito era <strong>formar personas capaces de pensar con autonomía, asumir responsabilidades y comprometerse con la transformación de su entorno.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el <strong>MEC </strong>ponía tanto énfasis en la <strong>dignidad humana,</strong> el método de<strong> ver, juzgar y actuar, </strong>la formación a través de <strong>la acción, la corresponsabilidad y la no violencia activa</strong> como expresión de un c<strong>ompromiso con la transformación personal y social.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Con el tiempo comprendí que las enseñanzas más importantes no fueron ideológicas, sino humanas. </strong>Aprendí que<strong> toda transformación auténtica comienza por uno mismo;</strong> que <strong>el liderazgo consiste en servir a un propósito;</strong> que<strong> los problemas sociales se resuelven construyendo soluciones</strong>; que <strong>el diálogo es más fecundo que la imposición;</strong> y que <strong>las personas se comprometen cuando participan en la construcción de aquello que las afecta.</strong> Sobre todo, aprendí una convicción que sigue guiando mi manera de entender el servicio público: <strong>la realidad puede transformarse.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Muchos años después, al asumir responsabilidades en el sistema de justicia, entendí que aquellas lecciones simplemente habían encontrado un nuevo escenario.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">La<strong> transformación institucional</strong> que hemos impulsado en el <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial</a></strong> no nació de una obsesión por la tecnología, los procesos o los indicadores. Nació de una convicción más profunda: <strong>las instituciones existen para servir a las personas y deben organizarse para proteger su dignidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La digitalización, la reducción de la mora judicial, la transparencia, el acceso a la justicia, la gestión basada en datos y la construcción de una visión de futuro</strong> para la justicia dominicana son instrumentos. El propósito siempre ha sido el mismo: <strong>mejorar la vida de las personas a las que sirve la institución.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso sigo creyendo profundamente en la<strong> gestión participativa</strong>. Aprendí muy joven que las personas cuidan aquello que ayudan a construir. Esa convicción inspira las <strong>Mesas de Gestión Participativa</strong> que impulsamos en el <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial: </a></strong>espacios donde <strong>quienes sostienen diariamente la justicia participan también en la construcción de las soluciones.</strong></p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-9494" srcset="https://old.henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-1024x683.jpg 1024w, https://old.henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-300x200.jpg 300w, https://old.henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-768x512.jpg 768w, https://old.henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-1536x1024.jpg 1536w, https://old.henrymolina.com.do/wp-content/uploads/2026/06/DSC08845-2048x1365.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph">Estas mesas<strong> permitirán avanzar hacia un presupuesto participativo, fortaleciendo la capacidad de los territorios para identificar prioridades y gestionar recursos que mejoren el servicio y la experiencia de los usuarios</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Queda mucho por hacer para alcanzar la justicia que nuestro país merece.</strong> Sin embargo, estoy convencido de que avanzamos en la dirección correcta porque l<strong>as instituciones no se transforman únicamente mediante reformas o tecnología.</strong> <strong>Se transforman cuando quienes las integran actúan desde convicciones profundas. </strong>Al mirar hacia atrás, confirmo que los aprendizajes que construyen futuro son aquellos que primero transforman a las personas. <strong>Solo desde esa transformación personal pueden evolucionar de manera sostenible las organizaciones, las políticas públicas y las instituciones.</strong></p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">LISTÍN DIARIO</a></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260629/aprendizajes-generan-futuro_911662.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260629/aprendizajes-generan-futuro_911662.html">Aprendizajes que generan futuro</a></strong></p>



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		<title>Los límites de la justicia en la era digital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2026 16:16:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJyCPJ]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
		<category><![CDATA[independencia judicial]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[justicia digital]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[transformación digital]]></category>
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					<description><![CDATA[Cada época redefine la manera en que las instituciones cumplen su función. La revolución industrial transformó la economía y obligó a repensar las relaciones laborales. La consolidación de las democracias modernas impulsó el fortalecimiento de los derechos fundamentales y de la independencia judicial. Hoy, la revolución digital está modificando la forma en que las personas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cada <strong>época</strong> redefine la manera en que las <strong>instituciones</strong> cumplen su función. <strong>La revolución industrial </strong>transformó la economía y obligó a repensar las relaciones laborales. <strong>La consolidación de las democracias modernas impulsó el fortalecimiento de los derechos fundamentales y de la independencia judicial. </strong>Hoy, la <strong>revolución digital</strong> está modificando la forma en que las personas se informan, participan en el debate público y construyen confianza en las instituciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La justicia no permanece al margen de esa transformación.</strong> Durante siglos, el <strong>proceso judicial</strong> se desarrolló en espacios claramente delimitados: <strong>el expediente, la audiencia y el tribunal.</strong> Allí se debatían los hechos, se confrontaban los argumentos y se adoptaban las decisiones. <strong>La ética procesal se asociaba naturalmente a la conducta observada dentro de esos espacios.</strong> Sin embargo, las tecnologías digitales han ampliado el escenario donde se forma la opinión pública y donde se construyen las percepciones sobre la justicia.</p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Hoy los procesos judiciales conviven con redes sociales, plataformas digitales y medios de comunicación capaces de amplificar información, opiniones y narrativas a una velocidad sin precedentes. </strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Los casos son comentados en tiempo real, muchas veces antes de que concluyan las investigaciones o antes de que los tribunales tengan oportunidad de pronunciarse. <strong>Esta nueva realidad no elimina la importancia del proceso.</strong> Por el contrario, <strong>se hace todavía más necesario proteger las condiciones que permiten que la justicia cumpla su función.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La libertad de expresión constituye uno de los pilares de toda sociedad democrática</strong>. Gracias a ella es posible el debate público, el escrutinio de las instituciones y la crítica de las decisiones adoptadas por los poderes públicos. <strong>Todo eso es valioso para la convivencia</strong>. Sin embargo, la existencia de estos derechos convive con otra exigencia igualmente importante: <strong>preservar la capacidad de los procedimientos para resolver controversias mediante razones, pruebas y reglas previamente establecidas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jürgen Habermas</strong> ha sostenido que la <strong>legitimidad democrática </strong>surge de procedimientos capaces de garantizar una <strong>deliberación racional. En el ámbito judicial, esa deliberación encuentra una de sus expresiones más importantes en el debido proceso.</strong> La <strong>fortaleza de la justicia </strong>depende de que las partes puedan ser escuchadas, de que<strong> las decisiones se adopten con independencia y de que las controversias se resuelvan conforme al Derecho.</strong> <strong>Cuando la discusión abandona ese espacio</strong> para buscar respaldo en campañas, presiones o dinámicas de confrontación permanente, <strong>se debilitan precisamente las condiciones que permiten alcanzar decisiones legítimas.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Piero Calamandrei lo expresó con extraordinaria claridad al afirmar que el proceso no es un juego de astucia, sino un instrumento de justicia. La frase adquiere una relevancia particular en nuestro tiempo. </strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">La tentación de <strong>trasladar los conflictos desde el expediente hacia la arena mediática o digital</strong> puede resultar atractiva para quienes buscan respaldo inmediato, pero <strong>rara vez fortalece la calidad institucional de la justicia. Con frecuencia produce el efecto contrario: desplaza la atención desde los argumentos hacia las emociones y desde las razones hacia las narrativas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el fondo, esta cuestión está vinculada con uno de los activos más importantes de cualquier sistema judicial: la confianza. <strong>Alexander Hamilton </strong>observó en El Federalista que el <strong>Poder Judicial no dispone ni de la espada ni de la bolsa (es decir, ni la fuerza pública ni los recursos)</strong>. Su fortaleza descansa en la confianza que inspira su juicio. Más de dos siglos después, esa observación conserva una extraordinaria actualidad. <strong>La justicia depende de la credibilidad de sus procedimientos, de la integridad de quienes participan en ellos y de la percepción de que las decisiones son adoptadas conforme al Derecho y no bajo la influencia de presiones externas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por esa razón, la ética procesal adquiere una dimensión más amplia en la era digital. </strong>Ya no se refiere únicamente a <strong>lo que ocurre dentro de una audiencia</strong> o a la forma en que se presentan los argumentos ante un tribunal. También alcanza<strong> la conducta de los actores procesales cuando intervienen en el debate público.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Jueces, abogados, fiscales, defensores, peritos, partes y servidores judiciales continúan teniendo responsabilidades éticas cuando participan en espacios de comunicación capaces de influir sobre la percepción de la justicia o sobre los derechos de las personas involucradas en un proceso.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Su rol exige fortalecer principios que han acompañado históricamente a la administración de justicia.</strong> La lealtad procesal sigue siendo esencial porque garantiza que los argumentos encuentren su espacio natural en los mecanismos previstos por la ley. <strong>El respeto institucional sigue siendo indispensable porque permite distinguir entre la crítica legítima y la descalificación personal.</strong> La prudencia comunicacional resulta cada vez más necesaria en un entorno donde una declaración puede alcanzar una difusión masiva en cuestión de minutos. <strong>Y la protección de la dignidad humana conserva una importancia fundamental porque detrás de cada expediente existen personas concretas cuyas vidas pueden verse afectadas por exposiciones innecesarias, juicios paralelos o campañas de estigmatización.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>A estos principios tradicionales se suma una responsabilidad propia de nuestro tiempo: la responsabilidad digital. </strong>Las plataformas tecnológicas han ampliado de manera extraordinaria nuestra capacidad de comunicar e influir. <strong>Esa ampliación de capacidades debe ir acompañada de una ampliación equivalente de responsabilidades.</strong> <strong>Los espacios digitales no constituyen un territorio ajeno a la ética profesional ni a los deberes que acompañan la participación en la administración </strong>de justicia.</p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial recuerdan que la confianza pública en el sistema de justicia y en la integridad de quienes lo integran constituye una condición esencial para toda sociedad democrática. </strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esa confianza no se construye únicamente mediante decisiones correctas. También se construye mediante comportamientos que reflejan independencia, imparcialidad, respeto y responsabilidad. </strong>En una <strong>sociedad digital</strong>, esos comportamientos son <strong>observados permanentemente y tienen un impacto cada vez mayor sobre la percepción pública de la justicia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como advierte el <strong>papa Francisco en Fratelli Tutti,</strong> la descalificación del otro suele convertirse en un recurso fácil para imponerse. Sin embargo, las democracias se fortalecen cuando los desacuerdos pueden expresarse mediante argumentos y cuando las diferencias encuentran canales institucionales para ser procesadas. <strong>La justicia forma parte de esos canales.</strong> Su función consiste precisamente en ofrecer a la sociedad mecanismos legítimos para resolver conflictos sin sustituir las razones por las presiones ni el derecho por la confrontación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si uno de los grandes desafíos del siglo XX</strong> fue <strong>consolidar</strong> la<strong> independencia judicial </strong>dentro de los tribunales, <strong>uno de los grandes desafíos del siglo XXI </strong>será <strong>proteger la integridad del proceso</strong> más allá de ellos. <strong>La revolución digital ha ampliado los espacios donde se forma la opinión pública y donde se construye la confianza institucional.</strong> Esa nueva realidad exige comprender que la ética procesal ya no termina en la puerta del tribunal.</p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La justicia necesita leyes, jueces independientes y procedimientos eficaces. Pero necesita también una cultura compartida de responsabilidad. </strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Una cultura capaz de <strong>comprender que la libertad de expresión fortalece la democracia cuando convive con el debido proceso,</strong> que la transparencia genera confianza cuando se ejerce con prudencia y que la defensa de cualquier causa debe realizarse <strong>sin deteriorar las reglas que garantizan justicia para todos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La tecnología ha ampliado nuestras capacidades de una manera extraordinaria.</strong> El desafío de nuestro tiempo consiste en lograr que nuestra responsabilidad crezca a la misma velocidad. Porque <strong>la fortaleza de la justicia no depende únicamente de la calidad de sus decisiones.</strong> <strong>Depende también de la integridad de los comportamientos que las rodean y de la confianza que esos comportamientos son capaces de inspirar en la sociedad. </strong>Y esa confianza, hoy más que nunca, se construye tanto<strong> dentro como fuera de los tribunales.</strong></p>
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		<title>Los nuevos asuntos de nuestro tiempo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2026 19:04:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJyCPJ]]></category>
		<category><![CDATA[digitalización]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Magnifica Humanitas]]></category>
		<category><![CDATA[papa León XIV]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[Al leer la reciente encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, recordé mis años de formación en el Movimiento Estudiantil de Concientización (MEC). En aquella etapa de búsqueda intelectual, marcada por conversaciones memorables con el padre Arango, tuve la oportunidad de acercarme a la Rerum Novarum de León XIII, texto fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Al leer la reciente encíclica <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html" data-type="link" data-id="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html"><strong>Magnifica Humanitas </strong></a>del <strong>papa León XIV</strong>, recordé mis años de formación en el <strong>Movimiento Estudiantil de Concientización (MEC).</strong> En aquella etapa de búsqueda intelectual, marcada por <strong><a href="https://henrymolina.com.do/el-padre-arango/" data-type="link" data-id="https://henrymolina.com.do/el-padre-arango/">conversaciones memorables con el padre Arango</a>,</strong> tuve la oportunidad de acercarme a la <strong>Rerum Novarum de León XIII</strong>, texto fundamental de la <strong>Doctrina Social de la Iglesia</strong>, así como a las obras de pensadores latinoamericanos como el <strong>padre jesuita Ricardo Antoncich,</strong> que ayudaron a traducir aquellos principios a la realidad de nuestra región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que más me impactó entonces fue descubrir que la Iglesia procuraba comprender los grandes cambios de la sociedad desde una pregunta esencial: <strong>¿cómo preservar la dignidad de la persona humana en medio de profundas transformaciones económicas, tecnológicas y culturales?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de un siglo después, <strong>Magnifica Humanitas</strong> me provoca una reflexión similar. La nueva encíclica ha despertado un debate que trasciende el ámbito eclesial y convoca a académicos, tecnólogos, líderes políticos y medios de comunicación a abordar una de las cuestiones más relevantes de nuestro tiempo: <strong>el impacto de la inteligencia artificial y la digitalización sobre la vida humana.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <strong>León XIII </strong>escribió sobre los <strong>“nuevos asuntos” </strong>de la revolución industrial, <strong>León XIV</strong> nos invita a reflexionar sobre los nuevos asuntos de la revolución digital. Su reflexión encuentra eco en diversos pensadores contemporáneos. Entre ellos, <a href="https://henrymolina.com.do/la-revolucion-inevitable-pensando-la-mudanza-judicial-junto-a-genis-roca/" data-type="link" data-id="https://henrymolina.com.do/la-revolucion-inevitable-pensando-la-mudanza-judicial-junto-a-genis-roca/"><strong>Genís Roca </strong></a>ha descrito <strong>la inteligencia artificial como un cambio civilizatorio que obliga a repensar nuestras instituciones, nuestras relaciones sociales y nuestra propia comprensión de lo humano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La encíclica evita <strong>dos posiciones</strong> que suelen aparecer frente a la <strong>innovación tecnológica</strong>. Por una parte, la <strong>visión que percibe toda innovación como una amenaza inevitable.</strong> Por otra, la que asume que <strong>todo avance tecnológico representa automáticamente un progreso humano.</strong> </p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La tecnología amplía nuestras capacidades de manera extraordinaria, pero también amplía nuestra responsabilidad.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Uno de los aportes más valiosos del documento es señalar que <strong>la digitalidad ya no puede entenderse únicamente como una herramienta.</strong> Durante siglos utilizamos instrumentos que ampliaban nuestras capacidades. <strong>Hoy convivimos con sistemas capaces de influir sobre nuestras preferencias, percepciones y decisiones.</strong> Por eso resulta cada vez más importante <strong>preservar espacios para la deliberación humana, el discernimiento ético y la responsabilidad personal.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta reflexión tiene una relevancia especial para quienes trabajamos en procesos de transformación institucional.</strong> Desde hace varios años hemos venido desarrollando, a través del <a href="https://henrymolina.com.do/tag/i-justicia/" data-type="link" data-id="https://henrymolina.com.do/tag/i-justicia/"><strong>concepto de I-Justicia</strong>,</a> una <strong>visión de transformación digital centrada en las personas</strong>. Nuestro propósito es que <strong>la digitalización y el uso ético de la inteligencia artificial fortalezcan la capacidad humana de deliberar, decidir y servir mejor a la sociedad. </strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>La innovación tiene sentido cuando fortalece la justicia, la confianza y la dignidad de las personas.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Pero la <strong>dignidad humana</strong> no depende de las capacidades que una persona posea, sino de su condición misma de ser humano. Como señala el Santo Padre, <strong>nuestra fragilidad forma parte esencial de nuestra humanidad y constituye una fuente permanente de empatía, solidaridad y sentido de comunidad.</strong> <strong>Ninguna inteligencia artificial,</strong> por avanzada que sea, <strong>puede sustituir plenamente la experiencia humana de amar, acompañar, sufrir, decidir o asumir responsabilidades frente a otros.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso <strong>coincido con el papa León XIV en que la digitalización, incluida la transformación de la justicia, debe mantenerse orientada por principios profundamente humanos.</strong> La tecnología puede ampliar nuestras capacidades, pero corresponde a las personas definir el sentido de su utilización.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cada generación está llamada a reconocer los nuevos asuntos de su tiempo</strong>. Las circunstancias cambian, los desafíos evolucionan y las herramientas se transforman. <strong>La responsabilidad de responder a ellos con sabiduría, humanidad y sentido del bien común permanece.</strong></p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">LISTÍN DIARIO</a></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Es de Justicia</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260615/nuevos-asuntos-nuestro_909731.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260615/nuevos-asuntos-nuestro_909731.html">Los nuevos asuntos de nuestro tiempo</a></strong></p>



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		<title>Indicadores que importan: Medir la experiencia de las personas para transformar la justicia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 16:11:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[métrica de Justicia Abierta]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[transformación judicial.]]></category>
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					<description><![CDATA[La transformación de la justicia exige mucho más que incorporar tecnología, modernizar infraestructuras o agilizar procesos. Exige también desarrollar la capacidad de observarnos críticamente, comprender cómo viven las personas su experiencia con el sistema judicial y construir mecanismos que permitan mejorar continuamente a partir de evidencia verificable. Por eso, como hemos señalado en otras ocasiones, medir importa. Durante [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La <strong>transformación de la justicia</strong> exige mucho más que incorporar tecnología, modernizar infraestructuras o agilizar procesos. Exige también d<strong>esarrollar la capacidad de observarnos críticamente, </strong>comprender cómo viven las personas su experiencia con el sistema judicial y construir mecanismos que permitan mejorar continuamente a partir de evidencia verificable. Por eso, como hemos señalado en otras ocasiones, <strong><a href="https://henrymolina.com.do/como-podemos-medir-la-justicia-para-obtener-mejores-resultados/" data-type="link" data-id="https://henrymolina.com.do/como-podemos-medir-la-justicia-para-obtener-mejores-resultados/">medir importa.</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante muchos años, los sistemas de justicia en distintas partes del mundo concentraron sus esfuerzos de medición en variables tradicionales: cantidad de casos resueltos, tiempos procesales, carga de trabajo o productividad institucional. Todos estos elementos siguen siendo importantes. Sin embargo, hoy sabemos que no son suficientes para comprender <strong>si la justicia realmente está respondiendo a las necesidades de las personas.</strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Una justicia centrada en las personas</strong> <strong>requiere hacerse nuevas preguntas</strong>. </p>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Las personas entienden la información que reciben? ¿Saben cómo acceder a los servicios judiciales? ¿Encuentran barreras económicas, territoriales o tecnológicas? ¿Perciben transparencia en las instituciones? ¿Confían en los mecanismos de rendición de cuentas? ¿Pueden participar y hacer escuchar sus necesidades?</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Estas preguntas son las que están en el centro de la <strong>Metodología de la Métrica de Justicia Abierta</strong> para la <strong>República Dominicana</strong>, que será presentada esta semana. Y precisamente ahí radica su enorme valor estratégico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Métrica de Justicia Abierta representa un cambio profundo en la manera de entender la transformación judicial.</strong>&nbsp;No se trata únicamente de medir instituciones; se trata de comprender cómo las personas viven, perciben y utilizan el sistema de justicia. Ese cambio de perspectiva es fundamental para construir una justicia más cercana, más transparente y más confiable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este esfuerzo, desarrollado junto al <strong><a href="https://worldjusticeproject.org/" data-type="link" data-id="https://worldjusticeproject.org/">World Justice Project </a></strong>y con el acompañamiento del <strong><a href="https://www.undp.org/es" data-type="link" data-id="https://www.undp.org/es">Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo</a></strong>, incorpora una visión moderna de la justicia como ecosistema. Es decir, reconoce que las necesidades jurídicas de las personas no dependen exclusivamente de un tribunal o de un juez, sino de múltiples instituciones, servicios y mecanismos que deben funcionar de manera articulada para garantizar derechos y resolver conflictos de manera efectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, los indicadores dejan de ser simples herramientas estadísticas. <strong>Los indicadores se convierten en instrumentos de aprendizaje institucional.</strong> Permiten identificar brechas, comprender necesidades, orientar decisiones, priorizar reformas y <strong>evaluar si las políticas públicas realmente están generando cambios concretos en la vida de las personas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La métrica de Justicia Abierta</strong> precisamente busca construir esa capacidad institucional. A través de dimensiones como<strong> transparencia, participación, colaboración y rendición de cuenta</strong>s permitirá contar con información más clara sobre cómo funcionan distintas instituciones vinculadas al ecosistema de justicia y cómo interactúan las personas con ellas. Además, incorpora elementos fundamentales como <strong>accesibilidad, lenguaje claro y enfoque centrado en las personas usuarias.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto tendrá un impacto directo sobre el<strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/"> Poder Judicial.</a></strong> En primer lugar, porque <strong>fortalecerá nuestra capacidad de gestión y mejora continua</strong>. En segundo lugar, porque <strong>fortalece la transparencia y la legitimidad instituciona</strong>l. En tercer lugar, porque <strong>consolida una cultura institucional basada en evidencia</strong>. Esto es especialmente relevante en los procesos de modernización judicial.</p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Pero el impacto de esta metodología va mucho más allá del propio <a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial</a>. Una justicia más abierta fortalece también la calidad democrática de un país.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Cuando las personas comprenden mejor sus derechos, pueden acceder con mayor facilidad a los servicios judiciales y perciben instituciones más transparentes y cercanas, <strong>se fortalecen el Estado de Derecho, la cohesión social y la confianza en las instituciones públicas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, <strong>contar con estándares claros y mecanismos de evaluación comparables</strong> facilita la cooperación internacional, el intercambio de buenas prácticas y la construcción de políticas públicas más efectivas. <strong>La experiencia internacional </strong>demuestra que los sistemas judiciales que desarrollan capacidades sólidas de medición y apertura institucional <strong>están mejor preparados para responder a las demandas sociales y adaptarse a contextos de cambio acelerado.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En<strong> República Dominicana</strong> hemos avanzado significativamente en los últimos años en materia de transformación digital, transparencia, acceso a la información y mejora de los servicios judiciales. La presentación de la<strong> Métrica de Justicia Abierta </strong>representa un nuevo paso dentro de ese proceso de transformación institucional. <strong>Un paso importante porque consolida una visión de justicia basada en evidencia, participación, apertura y mejora continua, </strong>pero sobre todo porque nos permite comprender mejor cómo viven las personas su relación con el sistema judicial y cómo podemos responder de manera más efectiva a sus necesidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque ninguna transformación judicial será verdaderamente sostenible si no somos capaces de observar con honestidad cómo viven las personas su relación con la justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Medir no es solamente evaluar. Medir también es escuchar.</strong></p>
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		<title>Don Miguel Cervante Roa Castillo: la dignidad silenciosa de una generación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2026 23:10:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJ]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay vidas que nunca aparecen en los titulares, pero sostienen generaciones enteras.&#160;La de Miguel Cervante Roa Castillo fue una de ellas. Nacido el 7 de abril de 1960 y fallecido el pasado lunes 25 de mayo, a los 66 años, don Cervante pertenecía a esa generación de hombres que entendía la vida como responsabilidad.&#160;De los [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay vidas que nunca aparecen en los titulares, pero sostienen generaciones enteras.</strong>&nbsp;La de Miguel Cervante Roa Castillo fue una de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nacido el 7 de abril de 1960 y fallecido el pasado lunes 25 de mayo, a los 66 años<strong>, don Cervante pertenecía a esa generación de hombres que entendía la vida como responsabilidad.</strong>&nbsp;De los que se levantaban con el trabajo en la cabeza, cumplían y amaban acompañando a los suyos, resolviendo problemas y estando presentes cuando hacía falta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mi suegro no era un hombre de grandes discursos ni protagonismos</strong>. Era serio, honesto y sobrio, más cómodo haciendo que explicando. Hablaba poco. Pero cuando un tema le apasionaba, se transformaba. <strong>Le interesaba profundamente la política y seguía con atención todo lo que ocurría en la República Dominicana</strong>. Aun viviendo fuera del país, se mantenía conectado a su tierra escuchando análisis, noticias y debates sobre la realidad nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aunque no era particularmente expresivo,<strong> tenía una sonrisa genuina, tímida y serena,</strong> de esas que nacen más del corazón que de la costumbre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía puedo imaginarlo saliendo de su casa, con la lonchera que le preparaba <strong>doña Mayra</strong> <strong><em>(o “la licenciada”, como orgullosamente le llamaba) </em></strong>rumbo a otra jornada de trabajo. Aprendió joven que las cosas importantes se construyen trabajando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nació en <strong>San José de Ocoa</strong>, en una familia humilde y trabajadora. Fue uno de los hijos menores, mientras ayudaba a que sus hermanas y hermanos estudiaran y salieran adelante, él trabajaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizás ahí habitaba una de sus mayores grandezas. Pertenecía a esa generación de dominicanos que muchas veces postergó sus propios sueños para abrirles camino a otros. Hombres que trabajaron para que sus hermanos estudiaran, para que sus hijos llegaran más lejos y para que sus familias tuvieran oportunidades que ellos nunca tuvieron.<strong>&nbsp;No hablaban demasiado de amor, sacrificio o dignidad. Simplemente vivían de acuerdo con esas palabras.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Era mecánico.</strong> Tenía una inteligencia natural y una extraordinaria capacidad para observar, comprender y reparar. Aprendió trabajando, resolviendo y tomando decisiones con firmeza. <strong>Como tantos hombres de su generación, su verdadera escuela fue la vida.</strong> Sus manos llevaban las marcas del trabajo duro, pero también la tranquilidad de quien sabía que estaba cumpliendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La amistad también ocupaba un lugar central en su vida.&nbsp;</strong>Para él, la amistad implicaba compromiso y lealtad. Ayudó a muchas personas desde su taller. Dio oportunidades de trabajo, impulsó a otros a crecer y, en más de una ocasión, comprometió incluso lo propio para tender la mano a quienes lo necesitaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Su gran proyecto de vida fue su familia.</strong> Tuvo un único matrimonio, contraído un 27 de febrero Día de la Independencia, con doña Mayra, a quien amó profundamente durante 42 años. <strong>Sus hijos (Yancarlo, Paola, Carli y Cristian) fueron el centro de su vida y la expresión más concreta de todos sus esfuerzos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lograron hacerse profesionales gracias al trabajo acumulado de años de disciplina y entrega familiar. Y quizás esa haya sido una de sus mayores victorias.</p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Porque hay personas que construyen edificios, negocios o fortunas. Pero hay otras que construyen generaciones. Don Cervante pertenecía a estas últimas.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como tantos dominicanos de su tiempo, emigró a Estados Unidos buscando un cambio de vida y mayores oportunidades para su familia,</strong> aun cuando le iba bien en su país le hacía ilusión un cambio, no comodidad para sí mismo. Salía por la mañana , recorría largas distancias, regresaba tarde y trabajaba prácticamente todos los días. Los domingos reducía un poco el ritmo y acompañaba a doña Mayra a hacer las compras de la semana, en uno de esos gestos sencillos donde también habita el amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como suegro fue igualmente generoso, sencillo y afectuoso a su manera</strong>. Su cariño no estaba en las grandes palabras, sino en la presencia, en el cuidado y en la responsabilidad cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tuvo tres nietos, a quienes quiso profundamente. </strong>Los dos mayores conocen hoy el dolor de la ausencia porque pudieron compartir con su abuelo y sentir ese cariño silencioso que ofrecía sin necesidad de grandes demostraciones. La más pequeña crecerá escuchando historias sobre él, reconstruyéndolo a través de fotografías, anécdotas y recuerdos compartidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y quizás esa sea una de las formas más profundas de permanencia: seguir viviendo en la memoria afectiva de una familia.</strong></p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Curiosamente, don Cervante casi no existe en internet. Y, sin embargo, existe profundamente en la vida de todos los que ayudó a levantar.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Vivimos tiempos donde pareciera que solo existe aquello que puede mostrarse, publicarse o medirse. Personas como él pertenecían a otro mundo. <strong>Un mundo donde el prestigio no venía de la exposición, sino de cumplir, sostener y estar presentes.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy despedimos a <strong>Miguel Cervante Roa Castillo</strong>. Pero también despedimos un poco a una generación silenciosa que levantó familias enteras desde el sacrificio, la responsabilidad y la dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Porque los imprescindibles casi nunca hacen ruido. Están demasiado ocupados sosteniendo la vida de los demás.</strong></p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">LISTÍN DIARIO</a></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260601/don-miguel-cervante-roa-castillo-dignidad-silenciosa-generacion_907934.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260601/don-miguel-cervante-roa-castillo-dignidad-silenciosa-generacion_907934.html">Don Miguel Cervante Roa Castillo: la dignidad silenciosa de una generación</a></strong></p>



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		<title>El valor del diálogo: Una cultura del encuentro y el entendimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Henry Molina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2026 23:53:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexionar]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolina]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSCJ]]></category>
		<category><![CDATA[#HenryMolinaPresidenteSupremaCortedeJusticia]]></category>
		<category><![CDATA[acuerdos]]></category>
		<category><![CDATA[Cohesión Social]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[Listin Diario]]></category>
		<category><![CDATA[Plan Justicia del Futuro 2034]]></category>
		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[En los últimos días, el Listín Diario ha puesto sobre la mesa una propuesta que es cónsona con la visión que impulsamos desde el Poder Judicial: la necesidad de fortalecer la cultura del diálogo como camino para construir convivencia y dar respuesta a los desafíos comunes. Aplaudo con entusiasmo esta iniciativa editorial, que llega en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En los últimos días, el <strong><a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/">Listín Diario</a></strong> ha puesto sobre la mesa una propuesta que es cónsona con la visión que impulsamos desde el <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial:</a></strong> la necesidad de <strong>fortalecer la cultura del diálogo</strong> como <strong>camino</strong> para <strong>construir convivencia y dar respuesta a los desafíos comunes</strong>. Aplaudo con entusiasmo esta iniciativa editorial, que llega en un momento en el que nuestra sociedad reclama, con razones legítimas, <strong>espacios para escucharse, comprenderse y avanzar juntos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La administración de justicia ha sido, históricamente, un espacio donde se dirimen diferencias. Esa es su naturaleza y también su grandeza.</strong> Pero la experiencia acumulada y los desafíos de nuestro tiempo nos invitan a ensanchar ese horizonte: a entender que la justicia, además de dictar sentencias, está llamada a tender puentes, a propiciar entendimientos y a sostener la armonía social, requisito indispensable para garantizar la dignidad de las personas. <strong>Es un tránsito que exige paciencia, diálogo y el aporte de todos los que hacen vida en el sistema.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Listín Diario</a></strong> propone fomentar el diálogo en los barrios, está apuntando al corazón del problema: la convivencia. La paz no se decreta, se construye. Y se construye en el día a día, en la resolución de esos conflictos pequeños en apariencia, pero grandes en impacto, que ocurren entre vecinos, en las comunidades y en las familias. <strong>Es ahí donde el diálogo se convierte en la herramienta más poderosa para el avance de los derechos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Desde el <a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial</a> reafirmamos nuestro apoyo a esta propuesta.</strong> Nuestra hoja de ruta, el <strong><a href="https://www.justiciadelfuturo2034.do/" data-type="link" data-id="https://www.justiciadelfuturo2034.do/">Plan Justicia del Futuro 2034,</a></strong> tiene como pilar central <strong>una justicia accesible y centrada en las personas, construida con el aporte de todos:</strong> los jueces y servidores judiciales que la sostienen cada día, el foro de abogados, las instituciones del sector justicia, la academia y la ciudadanía. Esa construcción compartida es, en sí misma, una expresión del valor del diálogo: nos recuerda que <strong>las mejores soluciones surgen cuando nos sentamos a escuchar antes de decidir.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esa apuesta por el entendimiento exige, en primer lugar, reconocer y valorar el esfuerzo cotidiano de quienes hacen posible la justicia.</strong> Jueces, defensores públicos, fiscales, abogados litigantes, servidores judiciales y profesionales auxiliares trabajan, muchas veces en condiciones complejas, para sostener un sistema que la ciudadanía necesita y demanda. Sus inquietudes, sus señalamientos y sus aportes son insumos legítimos e imprescindibles para una transformación que solo puede hacerse con ellos, nunca sin ellos. <strong>Escuchar es, también, una forma de hacer justicia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El diálogo, además de ser una fortaleza democrática,</strong> es el reconocimiento de que ambas partes tienen razón, en una parte de lo que plantean, y de que <strong>la convivencia pacífica es el suelo fértil sobre el cual crecen el desarrollo, la confianza institucional y la estabilidad social. </strong></p>



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<p class="has-text-align-center has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Donde hay voluntad de escucharse, casi siempre hay un acuerdo posible.</strong></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Como institución queremos predicar con el ejemplo. Por eso <strong>mantenemos las puertas abiertas a toda iniciativa, propuesta o inquietud que aporte a la construcción de una mejor justicia, venga de donde venga. </strong>Este <strong><a href="https://poderjudicial.gob.do/" data-type="link" data-id="https://poderjudicial.gob.do/">Poder Judicial</a></strong>, que es parte integral de la comunidad y se debe a ella, reafirma su disposición al diálogo permanente, a la escucha activa y a la búsqueda conjunta de soluciones, con la serenidad y la buena voluntad que los retos del momento requieren.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Agradezco al <a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/"><strong>Listín Diario</strong> </a>por elevar el tono del<strong> debate público hacia la convivencia.</strong> Convirtamos juntos esa visión en realidad: las instituciones, los profesionales del derecho, los gremios y la ciudadanía. <strong>Porque una sociedad que dialoga es una sociedad que progresa, y una justicia que escucha es una justicia que dignifica.</strong></p>



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<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>PUBLICADO EN<a href="https://listindiario.com/" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/"> LISTÍN DIARIO</a></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong><a href="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260518/valor-dialogo-cultura-acuerdo-convivencia_906039.html" data-type="link" data-id="https://listindiario.com/puntos-de-vista/20260518/valor-dialogo-cultura-acuerdo-convivencia_906039.html">El valor del diálogo: Una cultura del encuentro y el entendimiento</a></strong></p>



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